
Tú, poderoso Arcángel Miguel, príncipe de las legiones, espada justa y poderosa del creador, cúbreme con tus alas y con tu brazo, sé mi escudo y armadura, para no temer al espanto de la noche, ni al cazador, ni al ladrón, ni a la saeta que de día vuela. Con esta invocación, obtengo tu santa e invicta protección, amen.
Los Ángeles deben ser sabiamente invocados a la rueda del destino para que tengamos éxito en todo lo que pidamos.
Con los rituales que a continuación les presento, ponemos a disposición los secretos más efectivos para comunicarse con los ángeles. Nuestra intención con esto es que la invocación angélica sea un hecho concreto
en nuestras vidas, que nos conectemos de nuevo con los servidores más poderosos de la creación, para estar en total comprensión, amor y equilibrio con nuestro creador.
en nuestras vidas, que nos conectemos de nuevo con los servidores más poderosos de la creación, para estar en total comprensión, amor y equilibrio con nuestro creador. La oración que vemos a continuación es la plegaria que el Rey Arturo de Camelot dejó como legado para que la voluntad de dios se realice, y es la oración con la que deben comenzar todos los rituales con cualquier arcángel.
“Dios del sol, de la luna, las estrellas y el cosmos, dadme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que si puedo y sabiduría para que con tu luz bendita yo sepa conocer la diferencia”.
Amen.
Todo ritual se debe seguir al pie de la letra y en lo posible, nadie debe saber lo que estamos haciendo, hasta el momento en que se manifieste. Cada arcángel representa una fuerza poderosa particular que invocada correctamente puede producir verdaderos milagros.
Para finalizar, es necesario cumplir con la ley divina “trata a los demás como tu quisieras ser tratado”. Es altamente positivo en estos rituales demostrar compasión y solidaridad con nuestro entorno, dar al que no tiene, ayudar al necesitado.
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